Algunos años después Danny fundó The Hilltops y fui el encargado de producir y grabar su primera maqueta en el pequeño apartamento en el que vivía, encima de la estación de tren de Badalona. Allí conectamos con la literatura también, pues mis pertenencias en aquel momento se reducían a discos y libros amontonados en el suelo, y mientras preparábamos la grabación, o entre tomas, Daniel los revisaba: Kerouac, Miller, Steinbeck, Capote o Auster entre otros, y discos de Django Reinhardt, Charlie Christian, The Clash, Bob Wills o Mississippi John Hurt, con lo que descubrimos que había mucho más en común aparte de Sun Records y la revista Now Dig This.

Del prólogo de Mario Cobo.

A Danny hace tiempo que se le quedó pequeña nuestra dimensión (puede que de ahí su inquietud) y anda siempre buscando portales por los que trascender hasta otro tipo de hechos nada cotidianos. Puertas que nos llevan a otros tiempos, o a otros lugares sobre la misma baldosa. Caminos por los que circulan voces, seres y objetos que atraviesan agujeros de gusano y de cuyos actos apenas quedará más registro que un rostro desencajado atrapado para siempre en una camisa de fuerza.

Del epílogo de Luis Sánchez Martín

Hay escritores cuya voz suena a melodía, a susurros al oído o al sonido del mar. La música que emana de Danny Romero Mas (Sabadell, 1975)   tiene, no obstante, aires de rock gamberro, de cuentista callejero, de satírico febril que parece reírse de todo y a la vez reflexionar sobre la vida con toda su gravedad. En estos cuentos se contemplan diversos géneros: policial, ciencia ficción, social, realismo sucio, sentimental, sobrenatural, terror, psicológico o fantástico. Pero a pesar de su multiplicidad todos están redactados con un mismo estilo desenfadado, directo y descargado de florituras. Aunque en ocasiones hay espacio para destellos poéticos.

Pedro Pujante, diario La Opinión de Murcia.