La mayor parte de los jóvenes callan porque no tienen nada que decir. No porque estén auscultuando un mundo secreto. Por eso, es positivo que existan quienes no ahoguen sus gritos. Quienes muestren sus heridas y rabia. Al fin y al cabo, esa fue la enseñanza de The Sex Pistols: que pegar unos cuantos gritos es mejor que no hacer nada. Motivo por el que siempre es de festejar que alguien se anime, sea como sea, a cantar en voz alta que reine la “anarquía”. Más si en este caso lo hace como Tomás Carrión con los cojones y el corazón amarrados al recuerdo de unos versos de Lorca.

Alejandro Hermosilla, Avería de Pollos.

El punk se contradice entre la lucha y el vicio, cree avanzar bajo tierra, tosiendo entre la frustración social, el trauma individual y familiar, cantando el gozo de la autodestrucción un domingo amargo por la mañana, liando mal un cigarrillo como único desayuno tras las persianas bajadas y asomándose con verdadera angustia al abismo de la civilización.

Poemas intitulados cercanos al exceso, al delirio. Poemas enfadados, que farfullan y rugen. Poemas también de Amor, el que sostiene un arma en la mano y pronuncia un encargo: matar no a un dios, sino a tres, para seguir palpando la locura de la pureza.

Juan de Dios García.

https://juandediosgarcia-literatura.blogspot.com/2018/07/leido-donde-esta-la-heroina-de-tomas.html

Puedes leer dos poemas de la obra aquí:

http://hankover.blogspot.com/2018/06/donde-esta-la-heroina-tomas-carrion.html